Caminemos
La soledad no se ve, pero se siente. A veces aparece en silencios largos, en días que pasan sin una voz conocida o en paseos que ya no se comparten.
Propongo lo siguiente : mover el cuerpo y abrir espacio a la palabra. Caminar a un ritmo tranquilo, volver a mirar el barrio con calma.
Compartamos momentos accesibles.